Artículos y Reflexiones

 

El Teatro naturalista y el teatro de atmósfera

Vsevolod Emilievic Meyerhold

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El TEATRO NATURALISTA considera el rostro como el medio principal para expresar la intención del actor, y en consecuencia olvida todos los demás medios expresivos.

El teatro naturalista no conoce la belleza de la plasticidad, no obliga a los actores a entrenar el propio cuerpo, y si crea una escuela, no comprende que la educación física debe ser la asignatura principal si se aspira a poner en escena Antígona y Julio César , obras que por su musicalidad pertenecen a otro teatro.

En la representación de Antígona , el director ha expresado de manera inconsciente la tendencia a agrupar los personajes como en los frescos y en las pinturas de los vasos, pero no ha sabido sintetizar , estilizar , lo que había visto en las excavaciones: se ha limitado a fotografiarlo. Vemos en la escena una serie de grupos, de copias reproducidas, como cimas de colinas dispuestas en fila, y entre ellas, como un abismo, los gestos y movimientos “auténticos” del cuerpo en neto contraste con el ritmo interno de las copias reproducidas.

En el teatro naturalista el actor desarrolla la capacidad propia de un fotógrafo aficionado: la observación de los detalles de la vida cotidiana . En Chlestakov, como dice Gogol, “ningún rasgo está dibujado en forma neta”, pero al mismo tiempo su figura es clarísima. En la interpretación de un personaje, la nitidez del rasgo no es en absoluto obligatoria para dar relieve a la figura misma. “Los bocetos de grandes maestros tienen a menudo más fuerza que los cuadros terminados”

“Las figuras de cera, a pesar de que la imitación de la naturaleza se ha llevado al máximo, no producen un efecto estético. No pueden, por tanto, considerarse como obras de arte, porque no dejan nada a la fantasía del espectador ”.

El teatro naturalista enseña al actor a expresarse de manera absolutamente clara, completa y determinada ; no admite nunca una interpretación alusiva, una interpretación que deje conscientemente zonas de sombra en el personaje: he aquí porque en el teatro naturalista se observan tan a menudo interpretaciones forzadas.

El espectador que va al teatro debe poder completar con la fantasía cuanto permanece inexpresado. Muchos son atraídos por el teatro debido precisamente a este misterio y al deseo de descubrirlo.

El teatro naturalista, evidentemente, niega al espectador la capacidad de completar el cuadro y de soñar como cuando se escucha música. Y sin embargo, el espectador posee esta tendencia. (...)

 

 

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